Por primera vez desde el inicio del juicio por el asesinato de Federico Martín-Aramburu, el mundo del rugby se hizo presente ante el tribunal. Este lunes, dos de sus amigos más cercanos, el francés Thomas Lièvremont y el argentino Gonzalo Quesada, declararon y reconstruyeron la personalidad y el recuerdo del ex Puma.
Lièvremont, exjugador de la selección francesa, Perpignan y Biarritz Olympique, compartió equipo con Martín-Aramburu y recordó especialmente su inteligencia dentro de la cancha. “Hay brutos, entre los que me incluyo, y luego están los listos, que tienen buen ojo para el juego y se anticipan a los acontecimientos. Fede era uno de ellos”, señaló.
El ex tercera línea también destacó las cualidades humanas del argentino. Con la voz quebrada por la emoción, afirmó: “Era la bondad personificada. Era confiable, tranquilo, generoso y respetuoso. Traía felicidad a la gente”.
Lièvremont recordó además el impacto que tuvo la muerte de su amigo el 19 de marzo de 2022. “Viví las dos peores semanas imaginables. Desde entonces, mi vida nunca ha vuelto a ser la misma”, expresó entre lágrimas.
También habló de una de las grandes paradojas de la historia: Martín-Aramburu y su familia habían elegido vivir en el País Vasco porque consideraban que allí estarían seguros. “La paradoja es que eligió vivir en el País Vasco porque pensaba que en Francia él y su familia siempre estarían a salvo”, sostuvo.
Luego fue el turno de Gonzalo Quesada, actual entrenador de Italia y excompañero de Martín-Aramburu en Los Pumas. El argentino recordó a Fede como “una persona alegre, humana y generosa”, capaz de unir a las personas a su alrededor.
Quesada también hizo hincapié en un aspecto que consideró fundamental para entender aquella noche: nunca había visto a su amigo involucrado en una pelea. “Pasé muchas noches con Fede: en Argentina, en España, en el País Vasco, en la Rue de la Soif de París… Nunca lo vi involucrado en una pelea ni nada parecido”, declaró.
Finalmente, recordó cómo recibió la noticia de su muerte. “Al día siguiente, en el Stade Français, un jugador parisino se me acercó y me dijo: ‘¿Lo viste? ¡Fede ha muerto!’. Confirmé la información con algunos amigos en Biarritz. Quedé destrozado”.
Con sus testimonios, Lièvremont y Quesada aportaron ante el tribunal una mirada íntima sobre Martín-Aramburu: la del rugbier, el compañero y, sobre todo, la del amigo que dejó una huella profunda en quienes lo conocieron.
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