Agustín Pichot: “Yo siempre estuve en todos los quilombos”

El ex capitán de Los Pumas habló de sus 25 años de carrera, la pasada Pumamanía e hizo una autocrítica sobre el rugby: Fernando, los tuits, el peronismo y el PRO… Mate en mano, así se sumó al cumple de Olé.

Llega Olé a Pichot Enterteinment Group y ya se lo ve en el primer piso, oficina vidriada de reuniones, que escribe con un resaltador sobre el vidrio como si fuera un pizarrón. Abajo custodia un stormtrooper, el soldado malo de la Guerra de las Galaxias. Mucha onda el lugar, igual que Agustín Pichot en charla con este diario por los 25 años. No solo de Olé, sino de su carrera. El ex medio scrum de Los Pumas, de 71 tests del 95 al 2007, cuatro mundiales (en el 95, sin merecerlo, no jugó) ceba mate (para él, obvio) y habla.

Fue aproximadamente una hora de charla que este diario difundirá en varias notas además de ésta.

“En mis últimos 25 años viví cosas increíbles. Desde jugar en la Primera de mi club (CASI) -que se dio antes del primer número de Olé, pero fue a los pocos meses cuando viniste a casa y me dijiste ‘sale algo nuevo, ¿te animas a tirarte a la pileta?’-, y toda la historia que vino no sólo de jugador sino como persona. Yo siempre fui buscando el desafío constante, me tocó estar coyunturalmente en estos 25 años en un montón de momentos de cambio que no los busqué, pero es como que en uno de los grandes cambios uno está. Si hubiese jugado en los 80s, habría disfrutado de jugar en Vélez pero no de ningún cambio trascendental. Porque desde el 65 al 95 al rugby no sufrió grandes cambios”, arranca el leonino de 46 años, en pareja con Florencia, padres de Valentina y Joaquina.

-Vos estuviste en todos…
-Yo siempre estuve en todos los quilombos, ja. Por mi personalidad o lo que fuera, tomar liderazgo en los lugares, tomar protagonismo. En el 95 yo tenía que tomar decisiones sobre qué iba a hacer después del Mundial. En ese momento habían pasado un montón de cosas que no habían dejado que yo jugara siendo el mejor, y lo digo con humildad. Pero ¡qué bueno que me pasó así! Porque después todo eso me fue enseñando desde firmar un contrato profesional, no jugar un Mundial, tener que volverte de un fracaso en el 2003, al éxito y la popularidad del 99… En ese momento nosotros nos encontramos con un nuevo paradigma que fue la popularidad. Fue un cambio muy grande, antes era mucho más solemne el jugador de Los Pumas, era alejado de la gente por más que iban muchos a Vélez. Había un tema… no sé si era de cultura. Nosotros vivimos todo ese cambio, toda esa explosión, y estuvo buenísimo. Y después, lo dirigencial, más quilombo…

-¿Por qué el ambiente te cuestionó?
-Creo que muestra lo que somos como sociedad, también el éxito se paga. Tal vez algunas veces hubo una comunicación un poco inocente de mi parte, o gente que te la quiere cambiar porque le sirve en la discusión del bar. El berretín del café del rugbier de decir “estos se quedan con todo, el profesionalismo va a ser el fútbol”. Ese golpe es el que nos vuelve ahora.

-No es un muy buen momento del rugby.
-No voy a poner de excusas al virus, pero lo es. No es algo normal, fue el último golpe para que se vuelva a arrancar de cero. Bah, no de cero porque hay muchas cosas bien hechas. Los clubes te lo saco porque también están sufriendo porque los chicos no están pudiendo jugar, pero sí está buena su estructura. No sé profesionalizaron, lo cual es positivo. Siguen con los mismos gastos que tenían, con el socio incluso haciendo una vida social amateur. Conviven con la parte de alto rendimiento, hoy en un nivel tal vez muy básico, con las academias para Menores de 20 y la SLAR (Liga Sudamericana), que si se hubiese armado antes, si Argentina se hubiera acoplado el profesionalismo en el 95, no hubiésemos tenido el problema de que Nueva Zelanda nos dijera chau, y nosotros quedar afuera (del Super Rugby). Porque todo tiene que ver con todo: nosotros en el 2008 no pudimos llegar al Seis Naciones y nos dijeron “vayan al sur”. Nos costó años llegar al sur, e hicimos las cosas bien. Y cuando estábamos realmente para pelear otras cosas, meter otras franquicias, ver la expansión, nos agarra esto y pum, le pega a la UAR.

-Y también está lo de Fernando Báez Sosa, los episodios de violencia, los tuits…
-Lo de Fernando es una realidad del rugby argentino. Hay responsabilidad cultural de violencia y hay que hacer una autocrítica. Eso de creer que el rugby es el dueño de los valores… No somos los dueños de los valores, de nada. Siempre haber dicho que el rugby era diferente al fútbol… Se cometió un error en separarse, hay que saber que somos buenos o malos igual que cualquier otra persona, porque somos iguales. No porque juegues te va a hacer mejor o peor persona. Por supuesto que el rugby te da herramientas espectaculares, como el básquet y el fútbol. Tal vez el rugby aún más porque, como es amateur, vas a jugar para hacer amigos. Porque enanos como yo tienen un lugar, y el Gordo (Rodrigo, ex Puma) Roncero tiene un lugar. Eso, ya de entrada es distinto. Pero el Gordo Roncero u Omar Hasan, porque pesen 130 kilos, no van a ser buenos o malos. Lo vas a ser por los valores de tu casa, por cómo sos vos como persona y qué decisiones tomás en la vida para bien y para mal. No son propios solo del rugby los valores. Y yo creo que ahí cometimos un error grande.

-Lo habías hablado con Pepe Sánchez, de la Generación Dorada…
-Justo yo le preguntaba el otro día a Pepe, y él me dijo que creía que era un error. Me decía que está buenísimo el rugby, pero cuando hablamos todo el día de valores pasan las cosas que pasan. Entonces, todo eso, más el virus, más lo de Jaguares que se cae, genera incertidumbre. Pero vos me conocés: hay que ser positivo. De hecho, el año pasado le ganamos por primera a los All Blacks y pensábamos que íbamos a perder por 70. Sigo siendo optimista.

-Sí, pero sale el tema de los tuits, del fallido homenaje a Maradona…
-Sí, una de cal y una de arena…

-La tenes servida y la tirás afuera.
-Y me preguntas a mí… ¿Qué sé yo? No sé, son tuits de hace siete años, que son inaceptables desde cualquier concepto. Pero, de nuevo: como si vos hubieses escrito pelotudeces en Twitter hace siete años. Sos un pelotudo. ¿Pero sos el mismo Sergio que hace siete años?

– No, pero si hubiesen sido de la Generación Dorada no pasaba nada. Como les pasaba a ustedes en otra época.
-Sí. Lo hablé mucho con la política. Estuve con mis amigos peronistas que en un momento castigaron sin cuartel mezclando el tema del PRO, lo de Newman. Pero me decían “vos Ficha, no”. Pero yo jugué al rugby también. ¡Por qué esta parte sí y esta no! ¿Por qué conviene políticamente? Entonces eso te rompe un poco las pelotas. Dale, no me digas que el rugby… Vamos a recorrer clubes, vas a ver cuánto elitismo hay…

-Obviamente…
-Pero eso lo sabemos vos y yo. Pero hay otros que sin ir 10 metros, enseguida se ponen el casete, que es más fácil, y dicen “esos chetos que juegan al rugby”. Pero bueno, me conoces, me encantan los medios. Es la percepción y no la puedo cambiar, se tiene que cambiar con tiempo. Nosotros lo habíamos cambiado. Así te putearon a vos también. ¿Te acordás esa frase? “De canillita a rey”, porque mi abuelo era canillita, y a mucha gente no le gustó esa parte mía del pelo largo. Y la hemos vivido juntos. Entonces, vos me decís los 25 años de Olé, y yo no te puedo vender un personaje que no era. Vos viniste a mi casa, hiciste una nota en su momento con mi abuela, conoces cómo era. No es que yo te pongo “che, en verdad soy distinto a lo que soy”. No me escondí en ningún lado. Ahora: cuánta gente sabe cómo es el rugby hoy. No mucha. Cuando agarraron ese colectivo de decir el rugby son todos chetos y te cagan a palos y son violentos, y son chetos, y además son todos del PRO, es una bomba atómica. Entonces, por un lado decís sí hay responsabilidad, porque los tuits estuvieron escritos, porque se mató a un pibe, porque fuimos unos pelotudos durante miles de años cagándonos a piñas en los boliches. Es verdad eso, y chupando. Pero como mucha de la sociedad. Siendo misóginos, haciendo comentarios pelotudos… Pero no es que solamente el rugby vivió la deconstrucción de algo. Pero bueno. No me hago el boludo, es la que nos toca hoy. Yo soy más pragmático: nos toca ésta, hay que sacarla adelante. La diferencia es que antes yo era el que estaba en la primera línea de ataque, en la coyuntural desde el jugador, cuando cambiamos el paradigma a lo popular. Me tocó ser jugador y caminar con vos en Mar del Plata y no poder entrar a una playa. ¿Te acordás? La Pumamanía del 2001 yo no lo viví nunca en mi vida y no creo que ningún rugbier ni muchos deportes lo vivan.

– Me acuerdo que había tres adolescentes en la puerta de la habitación
-En Manantiales. Había una guardia de chicos, y habían roto tanto las pelotas que esos tres chicos habían sacado una habitación, no sé cómo hicieron. Yo me entero la historia después. Vivían dentro del hotel, y bueno, se fueron desde adentro a la puerta del cuarto a ver si nos enganchaban, una cosa de locos.

-¿Y lo de Playa Grande que dijiste? La nota el día siguiente después del tercer puesto en el Mundial de seven…
-Yo no había vivido nunca… Dije: “Somos los Beatles, boludo”. Salimos caminando y la playa hizo así… (gesto de que llega mucha gente), fuimos a hacer la foto al mar y no se podía caminar. Porque sí hemos estado en el Sheraton de Pilar, gente que ha venido, ha pasado, pero nunca así. Encima era el 2001. Una locura. River con Maradona en el partido de los All Blacks… Vivimos cosas que creo que no se habían vivido nunca y fue una primera vez para todo. Y todo eso yo creo que de golpe hizo como una vuelta. Al no haber lo mismo, yo creo que, no me preguntes si de factura que fue estos últimos 12 ó 15 meses, porque a nosotros nunca nos pasó. Al revés. Nosotros era una cosa rara de amateurismo con profesionalismo con romanticismo. Que pagó la caja de sexta que teníamos. Y hoy la narrativa es ésa, cuando uno lo construye de jugador y después de dirigente donde descentralizamos el poder, pusimos los centros en todo el país, peleamos las peleas que había que pelear, donde pasa el rugby Championship, le ganamos a Sudáfrica, se le gana a Australia, se le termina ganando el año pasado a los All Blacks… Todo me dio la satisfacción de haber estado involucrado esos ocho años y muchísimo después mirarlo con mucha satisfacciones de otro lado, mucho más de costado. Pero está buenísimo.

-¿Y hoy qué es el rugby para vos?
-Es una parte de mi semana. Antes era mi semana de juego; después mi semana de dirigente y ahora es martes, jueves y domingo entrenando la M-18 del Club. Y trato de ayudar a la UAR en lo que pueda. Sacando toda esa fantasía de que manejo, que hago todo. Pero bueno, ahora me importa un carajo, no tengo nada, título de nada. Así que…

Gentileza – Sergio Stuart
www.ole.com.ar

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