Los All Blacks cerraron la serie ante los Springboks con una dura derrota por 43-28 en Baltimore. El resultado dejó a Sudáfrica con una victoria global de 3-1 y expuso varios problemas que el equipo de Dave Rennie deberá solucionar.
Después del partido, el entrenador de los All Blacks tendrá que tomar decisiones importantes. Si bien hubo algunas decisiones arbitrales polémicas que generaron malestar en el equipo neozelandés, Rennie y sus jugadores deberán evitar buscar excusas y concentrarse en sus propios errores.
Los Springboks fueron superiores en los momentos más importantes del partido. Sudáfrica tuvo mayor efectividad en ataque, aprovechó sus virtudes en el juego aéreo y volvió a mostrar toda su fortaleza en las formaciones fijas.
La disciplina fue nuevamente uno de los puntos débiles de los All Blacks durante la serie. En el cuarto partido, ambos equipos concedieron nueve penales, pero algunas infracciones de Nueva Zelanda tuvieron un impacto importante en el desarrollo del encuentro.
Una de ellas fue protagonizada por Tupou Vaa’i. El segunda línea tomó innecesariamente de la pierna al jugador sudafricano Cameron Hanekom cuando los All Blacks atacaban cerca del ingoal de los Springboks.
Rennie reconoció que ese tipo de acciones deben desaparecer del juego de los All Blacks: «Sí, no es suficiente», reconoció el entrenador después del partido.
La infracción terminó siendo especialmente costosa porque Nueva Zelanda estaba en una buena posición ofensiva. Los All Blacks perdían 29-21 y buscaban acercarse nuevamente en el marcador.
Otro de los problemas que volvió a aparecer fue la dificultad para controlar el juego en el aire. Los Springboks utilizaron este recurso para poner bajo presión a la defensa neozelandesa y obligarla a jugar desde posiciones incómodas: «La pelota arriba nos pusieron bajo mucha presión de nuevo, no pudimos atrapar muchas pelotas», explicó Rennie.
El entrenador, de todos modos, destacó el trabajo de su equipo en las formaciones fijas, especialmente en el scrum y el lineout.
La diferencia estuvo en la efectividad. Cuando los Springboks tuvieron oportunidades claras, fueron contundentes.
Una defensa que quedó expuesta
Los números también reflejan las dificultades defensivas de los All Blacks. Nueva Zelanda falló 30 tackles y permitió seis tries durante el encuentro. Además, Sudáfrica consiguió 11 quiebres y encontró espacios para atacar con mucha velocidad.
Rassie Erasmus permitió que sus backs jugaran con mayor libertad y los Springboks aprovecharon esa posibilidad para desarrollar un rugby más expansivo.
Los forwards también hicieron su trabajo. Los mauls después del lineout y la potencia del scrum fueron herramientas importantes para que Sudáfrica pudiera avanzar y generar situaciones de try.
La serie quedó en manos de los Springboks
Los All Blacks habían comenzado la serie con una victoria en Johannesburgo y llegaron a tener la ilusión de quedarse con el enfrentamiento. Sin embargo, Sudáfrica reaccionó y mostró la profundidad de su plantel. Con el correr de los partidos, los Springboks encontraron la manera de explotar las debilidades de Nueva Zelanda y terminaron imponiéndose por 3-1.
Rennie reconoció su frustración después de la derrota: «Teníamos la confianza de que si hacíamos algunas cosas bien en el último partido tendríamos una buena oportunidad de ganar, pero no lo logramos», señaló.
A pesar del resultado, el entrenador consideró que la gira fue importante para evaluar jugadores y continuar desarrollando el modelo de juego de los All Blacks.
Rennie deberá tomar decisiones
La gira también estuvo marcada por las lesiones de jugadores importantes. Luke Jacobson, Quinn Tupaea y Ardie Savea no pudieron estar disponibles para el último encuentro.
La situación de Savea es especialmente importante. El capitán sufrió una dislocación de hombro en Soweto y podría quedar fuera de acción durante el resto del año.
Ante esta situación, Rennie deberá analizar si mantiene a Codie Taylor como capitán y titular o si Asafo Aumua tiene una oportunidad desde el inicio.
Taylor asumió la capitanía ante la ausencia de Savea y tuvo una actuación destacada, pero la competencia por el puesto seguirá abierta.
El próximo desafío de los All Blacks
Tras la dura derrota ante los Springboks, los All Blacks tendrán tiempo para analizar lo ocurrido y corregir errores.
El próximo gran compromiso será ante Australia. Nueva Zelanda recibirá a los Wallabies en Auckland el 10 de octubre, en el primer partido de la Bledisloe Cup.
Rennie tendrá varias semanas para encontrar respuestas. La derrota ante Sudáfrica dejó claro que los All Blacks necesitan mejorar su disciplina, su defensa y el control del juego aéreo si quieren volver a competir al máximo nivel.
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