En la decimoquinta jornada del juicio por el asesinato de Federico Martín Aramburu, los acusados tuvieron una última oportunidad para dirigirse al tribunal antes de que los jueces y el jurado se retiraran a deliberar. El veredicto se conocería este viernes.
La sala del tribunal estuvo completamente colmada. En una jornada especialmente emotiva, las dos hijas de Federico Martín Aramburu, Trinidad, de 15 años, y Justina, de 13, asistieron por primera vez a una audiencia junto a su madre.
También estuvieron presentes numerosos amigos de Biarritz, entre ellos la extenista francesa Amélie Mauresmo y el exjugador internacional argentino Manuel Carizza. Varios allegados a la familia llevaron pañuelos rojos alrededor del cuello, en un gesto de acompañamiento y recuerdo al exrugbier argentino.
Antes de que comenzaran las deliberaciones, el juez presidente preguntó a los acusados si tenían algo más que agregar en su defensa.
Romain Bouvier fue el primero en levantarse. Con la voz entrecortada, expresó: “Jamás tendré las palabras ni la dignidad de la familia Aramburu. Ya se ha dicho todo”.
Luego fue el turno de Loïk Le Priol, señalado como uno de los principales acusados por el crimen ocurrido en Biarritz, en marzo de 2022: “Durante estas tres semanas intenté ser honesto y sincero. Me derrumbé varias veces. Intenté comprender”, comenzó diciendo.
Luego agregó: “Cargaré con el peso de la culpa toda la vida. Veintisiete años de prisión es terrible. Esa era mi edad cuando ocurrieron los hechos”.
Le Priol también manifestó su deseo de volver a recibir tratamiento psicológico y sostuvo que espera poder hacerlo incluso durante su eventual permanencia en prisión.
“Me gustaría volver a recibir tratamiento. Quizás no sea posible en prisión, para no volver a cometer el error irreparable”, señaló.
Finalmente, volvió a pedir perdón a la familia de Aramburu: “Desde el primer día pedí perdón. Así que concluyo con esta petición de perdón. Soy cristiano, como ustedes”, dijo mientras miraba hacia los familiares de la víctima.
En un momento particularmente llamativo de su declaración, añadió: “El Papa está aquí hoy. Quizás sea una señal. Quizás algún día reciba su perdón y me perdone a mí mismo”.
Los otros acusados, Lyon Rochemi y Anthony Sorrentino, también tuvieron la posibilidad de intervenir antes del cierre de la audiencia, aunque sus declaraciones no modificaron sustancialmente los argumentos expuestos durante el juicio.
El jurado ya delibera
Tras escuchar las últimas palabras de los acusados, el jurado y los jueces se retiraron para deliberar.
Deberán responder alrededor de una veintena de preguntas, entre ellas las relacionadas con la intención de matar, la eventual existencia de legítima defensa y el grado de responsabilidad de los acusados. La posible reincidencia también constituye uno de los puntos centrales del proceso.
Antes de retirarse, el juez presidente recordó a los miembros del jurado el principio de convicción personal que debe guiar su decisión.
Durante la jornada del miércoles, el fiscal había solicitado 27 años de prisión para Loïk Le Priol y 20 años para Romain Bouvier.
Ahora, todas las miradas están puestas en el tribunal. El veredicto se espera para esta noche.
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