La interna en el rugby neozelandés volvió a quedar en evidencia tras la decisión de la NZ Rugby de impedir el regreso de Richie Mo’unga a los All Blacks para la exigente gira por Sudáfrica. La postura de la dirigencia dejó expuesto al entrenador Dave Rennie, quien había solicitado contar con el apertura para enfrentar a los Springboks.
Mo’unga, una de las principales figuras de Nueva Zelanda en los últimos años, no podrá ser seleccionado debido a que no posee un contrato vigente más allá de 2027. La federación mantuvo firme su política respecto a los jugadores que actúan fuera del país, pese al pedido del staff técnico.
La determinación generó fuertes críticas dentro del ambiente del rugby neozelandés. Dos voces de peso como Graham Henry y Kieran Read cuestionaron públicamente la decisión y coincidieron en que, si Mo’unga vuelve a jugar en Nueva Zelanda tras su paso por Japón, debería estar disponible para los All Blacks.
Mientras tanto, Rennie deberá afrontar una de las giras más complejas del calendario sin uno de los aperturas más experimentados del país. La incertidumbre también crece por el estado físico y el rendimiento de alternativas como Damian McKenzie, Beauden Barrett y Ruben Love.
La gira incluirá tres test matches frente a los Springboks en Sudáfrica, un desafío históricamente considerado como una de las pruebas más duras para cualquier seleccionado neozelandés. En ese contexto, la ausencia de Mo’unga sigue alimentando el debate en torno a las prioridades deportivas y políticas de la NZ Rugby.
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