El exentrenador del cuerpo de árbitros de Irlanda, Owen Doyle, cuestionó duramente la manera en que se está arbitrando en Australia y Nueva Zelanda y advirtió que ese criterio no debería extenderse al resto del rugby.
Según Doyle, el arbitraje del Super Rugby Pacific está favoreciendo cada vez más al equipo que tiene la posesión y dificulta las posibilidades de las defensas de recuperar la pelota.
“Las disputas por la posesión son la esencia misma del rugby. Sin embargo, el arbitraje del Super Rugby Pacific favorece tanto al equipo que tiene la posesión que cada vez es más difícil recuperar el balón”, escribió en The Irish Times.
Doyle sostiene que el rugby se basa en la posibilidad de disputar la pelota y considera que el actual criterio de “no intervención” se acerca peligrosamente a una lógica propia del rugby league.
Diferencias entre los árbitros
El irlandés llegó a esta conclusión luego de analizar la serie entre Sudáfrica y Nueva Zelanda, donde encontró diferencias importantes entre las interpretaciones de Angus Gardner, Nika Amashukeli y Karl Dickson.
Uno de los ejemplos que menciona es el segundo test, en el que Gardner dirigió el encuentro. Doyle cuestionó algunas situaciones en los lineout y las formaciones posteriores, al considerar que se permitió a Sudáfrica proteger demasiado la posesión.
También marcó diferencias en el criterio utilizado en los scrums. Mientras Gardner optó en varias oportunidades por reiniciar las formaciones, Amashukeli y Dickson tuvieron un enfoque más orientado a sancionar las infracciones.
Según Doyle, los Springboks incluso modificaron su estrategia en los rucks para adaptarse al criterio de Amashukeli, conocido por ser más estricto en determinadas situaciones.
“Un virus que no puede propagarse”
La crítica más fuerte llegó al referirse al arbitraje del Super Rugby Pacific: “La política de no intervención está muy extendida en Australia, un virus que no se puede permitir que se propague”, afirmó Doyle.
El exárbitro también expresó preocupación por la influencia que Australia y Nueva Zelanda tienen dentro de World Rugby y por las posibles discusiones que puedan surgir sobre la interpretación de las reglas después de la próxima Copa del Mundo.
Para Doyle, el punto central es claro: la continuidad del juego no debe confundirse con la continuidad de la posesión. En su opinión, el rugby necesita mantener la posibilidad real de disputar la pelota, uno de los elementos que históricamente diferencia al rugby union de otras variantes del deporte.







