Pese a la derrota ante Sudáfrica en Baltimore, el cuerpo técnico de Nueva Zelanda se fue de Estados Unidos con la convicción de que los All Blacks están cada vez más cerca del vigente campeón del mundo. Neil Barnes, asistente del seleccionado neozelandés, aseguró que el equipo está en condiciones de competir de igual a igual con los Springboks y confió en sus posibilidades de cara al Mundial de Australia 2027.
En declaraciones a Newstalk ZB, Barnes analizó el desenlace del cuarto Test de la serie Rugby’s Greatest Rivalry 2026 y sostuvo que Nueva Zelanda volvió a quedar del lado equivocado en varios momentos determinantes.
“Cuanto más reflexiono, más sé que estamos seriamente cerca de ellos. Probablemente no estamos teniendo la suerte del campeón en los momentos ajustados. Está claro que probablemente sean el mejor equipo esta noche, pero hay un par de momentos a falta de 20 minutos en los que dos o tres veces seguidas salimos del lado equivocado de una decisión ajustada que les permitió escaparse un poco”, señaló.
El entrenador también cuestionó algunas decisiones arbitrales, particularmente dos penales sancionados en el comienzo del encuentro por la posición del pie de freno.
“Cuando miras el video, ambos equipos hicieron exactamente lo mismo al mismo tiempo. Hay dos penales contra nosotros. Supongo que hay una percepción de que ellos son el equipo dominante, pero por ahora están teniendo la suerte del campeón. Cuando eso cambie, tendremos una oportunidad justa”, afirmó Barnes.
Más allá del resultado, el asistente de los All Blacks destacó una evolución en el juego de Nueva Zelanda, especialmente en las formaciones fijas.
“Pensé que dimos un gran paso en nuestra formación fija esta noche en comparación con la semana pasada. Ellos jugaron con libertad porque iban uno arriba en la serie y no podían perderla. Bien por ellos, fue un buen partido de rugby”, explicó.
Para Barnes, uno de los principales aspectos a mejorar será la capacidad de Nueva Zelanda para sostener el control del partido durante períodos más prolongados.
“Tenemos que estar en posición de controlar el juego por más tiempo con su velocidad para fatigarlos más. Cada vez que reciben penales por nada y logran ralentizar el juego, vuelven al partido”, sostuvo.
A pesar de la derrota, el balance de la gira fue positivo para el cuerpo técnico neozelandés. Barnes consideró que el plantel creció a lo largo de la serie y que los enfrentamientos ante Sudáfrica dejaron aprendizajes importantes.
“Definitivamente creo que vamos por el buen camino. Tenemos que afinar cosas. Ha sido una gira dura, estamos orgullosos de lo que logramos. Aprendimos mucho unos de otros y crecimos como equipo”, remarcó.
Y dejó una conclusión que resume la sensación de Nueva Zelanda después de esta serie: “No se llama una de las mejores rivalidades por nada. Jugamos contra uno de los mejores equipos del mundo y probablemente uno de los mejores de la historia, y por ahora nos tienen tomada la medida, pero no estamos lejos”.
Los All Blacks ahora pondrán el foco en la Bledisloe Cup, donde buscarán recuperarse y retener el trofeo ante Australia. Para Barnes, el desafío será aprovechar todo lo aprendido ante Sudáfrica y seguir ajustando detalles con la mirada puesta en el gran objetivo: llegar a la Rugby World Cup 2027 con un equipo capaz de competir nuevamente por el máximo título.







