Jake White lo viene diciendo desde hace años y la última final de Champions Cup volvió a demostrarlo: las franquicias sudafricanas no pueden competir económicamente con el rugby francés.
La contundente victoria de Union Bordeaux-Bègles sobre Leinster Rugby expuso el enorme poder financiero del Top 14. El campeón francés presentó un plantel repleto de figuras internacionales y una profundidad imposible de igualar para los equipos de la URC.
Mientras las franquicias sudafricanas trabajan con un tope salarial cercano a los 5 millones de euros, los grandes clubes franceses pueden superar los 14 millones gracias a beneficios fiscales, sistema JIFF e incentivos por jugadores de selección.
La diferencia es brutal.
Bordeaux-Bègles puede pagar salarios millonarios a estrellas como Matthieu Jalibert y Damian Penaud, además de sostener dos jugadores de nivel internacional por puesto. Sudáfrica, en cambio, muchas veces debe completar sus planteles con jóvenes o jugadores sin experiencia.
El dato refleja el dominio actual: los últimos seis títulos de Champions Cup quedaron en manos francesas.
Para White, el mensaje es claro: hoy, el verdadero poder del rugby mundial está en Francia.
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