Mientras Nueva Zelanda ultima detalles para enfrentar a Sudáfrica el próximo sábado, por la gira Rugby’s Greatest Rivalry, una voz histórica de los All Blacks puso la lupa sobre el reciente partido entre Los Pumas y los Springboks para explicar cuál podría ser el camino para derrotar al campeón del mundo.
Kieran Read, ex capitán y tercera línea del seleccionado neozelandés, analizó el encuentro disputado en el José Amalfitani y destacó especialmente la manera en que Argentina logró encontrar espacios frente a una de las defensas más difíciles de quebrar del rugby internacional.
Los Pumas terminaron perdiendo 17-10, pero durante buena parte del partido consiguieron incomodar a Sudáfrica. Argentina llegó a estar arriba 10-3 y generó varias situaciones de peligro a partir de un ataque que combinó pases cortos, profundidad y patadas cruzadas para buscar los espacios en los extremos.
Para Read, esa actuación dejó una enseñanza concreta para los All Blacks: “Argentina nos mostró exactamente cómo deberíamos intentar vencer a los Springboks”.
El ex tercera línea explicó que uno de los puntos débiles que identificó en la defensa sudafricana está en los sectores externos del campo. Los Springboks suelen defender con una estructura muy poblada y agresiva, pero esa misma organización puede dejar espacios disponibles en los bordes.
“Encontraron espacio en el borde externo. Los sudafricanos defienden entre los 15, y no van a abandonar ese ADN”, señaló Read en el podcast The Good, The Bad & Rugby ANZ.
Según su análisis, la clave está en tener paciencia y velocidad para aprovechar esos espacios. “Tienes que estar dispuesto a confiar en el pase y en tu profundidad para poder hacer llegar el balón y crear oportunidades a partir de ahí”, explicó.
Read también destacó otro aspecto del planteo argentino: la búsqueda de velocidad después del contacto y la posibilidad de atacar rápidamente el centro del campo cuando la defensa sudafricana no cuenta con un jugador libre.
“Consigues un balón rápido en el centro del ruck, no tienen un líbero, no juegan con un nueve tradicional, y ahí empieza todo”, sostuvo.
Los números respaldan parte de la lectura del ex All Black. Durante los primeros 30 minutos en Buenos Aires, Argentina consiguió seis rupturas de línea contra apenas una de Sudáfrica. Ignacio Mendy fue uno de los principales protagonistas y logró cuatro de esas rupturas por el sector derecho.
El resultado, sin embargo, terminó favoreciendo a los Springboks. Los Pumas tuvieron oportunidades para cambiar la historia, incluso una última posibilidad para buscar el empate, pero no lograron concretarla.
Ahora, ese mismo partido puede convertirse en una referencia para los All Blacks. Lo que para Argentina terminó siendo una derrota por 17-10, para Nueva Zelanda aparece como una hoja de ruta: atacar los espacios exteriores, acelerar la pelota y obligar a Sudáfrica a defender lejos de su estructura habitual.
La prueba llegará el sábado, cuando los dos grandes rivales del rugby del hemisferio sur vuelvan a enfrentarse.







