La medida establece un sistema cerrado para la élite durante las próximas tres temporadas, garantizando la permanencia de los diez clubes actuales y reemplazando el modelo tradicional por uno de expansión progresiva.
El nuevo esquema contempla la posibilidad de sumar hasta dos franquicias a partir de la temporada 2029/30, siempre bajo exigentes criterios deportivos, financieros y de infraestructura. En ese sentido, la RFU apunta a fortalecer la sostenibilidad del sistema y fomentar el desarrollo en regiones estratégicas.
Entre las zonas señaladas como prioritarias aparecen Yorkshire —sin presencia en la élite desde el descenso de Leeds Carnegie en 2011—, además de Kent, East Anglia y West Midlands, territorios donde se busca ampliar la base del rugby profesional.
El objetivo de largo plazo es consolidar una liga de 12 equipos hacia 2030, integrando nuevos proyectos con respaldo económico y proyección deportiva, en un movimiento que redefine el mapa competitivo del rugby inglés.










Excelente decisión. Hace rato que el rugby debía ser de sistema cerrado