El partido comenzó con un penal de Carreras a distancia, luego de un tackle alto, que puso en ventaja al conjunto argentino. La respuesta sudafricana no tardó en llegar: tras una infracción en un movimiento por el centro de la cancha, Mngomezulu acertó a los palos para nivelar el encuentro.
Los Pumas habían asumido la iniciativa y durante ese tramo inicial lograron imponerse en el juego físico. Esa determinación tuvo su premio cuando, después de una acción por el centro de la cancha, Santiago Grondona encontró un pequeño resquicio en la defensa verde, se filtró y se zambulló en el ingoal para darle ventaja al equipo de Felipe Contepomi.
Pero más allá de los puntos conseguidos, la gran noticia de esos primeros 40 minutos estuvo en la defensa. Los Pumas resistieron cada embate sudafricano con una enorme entrega. Los delanteros se hicieron fuertes en el cuerpo a cuerpo, se quemaron los hombros en cada tackle y consiguieron hacer retroceder a las camisetas verdes que intentaron avanzar sobre territorio argentino.
Esa resistencia, combinada con una inteligente administración del juego, permitió que Los Pumas atravesaran buena parte del primer tiempo controlando los tiempos y las zonas de la cancha. Sudáfrica, de todos modos, mostró sus credenciales: potencia, velocidad y capacidad para generar peligro aun cuando el partido parecía estar bajo control celeste y blanco.
Y cuando el primer tiempo se extinguía, llegó el golpe que devolvió la igualdad. Andre Esterhuizen embistió por el centro de la cancha y, en pleno contacto, encontró un pase exquisito que generó la superioridad numérica. Edwill van der Merwe aprovechó el espacio, corrió en soledad y apoyó debajo de los postes para nivelar en 10.
La segunda mitad mantuvo durante sus primeros minutos la misma tónica. Los Pumas volvieron a hacer de la defensa una bandera, resistieron cada avance sudafricano y encontraron en el empuje de la gente un estímulo adicional para sostener la paridad. El partido seguía abierto y el equipo argentino se animaba a pensar que la hazaña era posible.
Pero frente a esa incógnita, Rassie Erasmus echó mano a su poderoso recambio. La entrada de los forwards que conformaron el denominado Bomb Squad comenzó a cambiar el desarrollo. Sudáfrica ganó metros, impuso su potencia en el contacto y encontró en el scrum una vía de dominio que terminó siendo determinante para quebrar la resistencia argentina y establecer una diferencia.
Los Pumas, sin embargo, no se entregaron. Con un equipo que contó con varios debutantes y frente a un rival de jerarquía máxima, los dirigidos por Felipe Contepomi siguieron compitiendo hasta el último instante. Arrinconaron a Sudáfrica dentro de sus propios 22 metros y estuvieron a centímetros de alcanzar una igualdad que, por el desarrollo del partido, hubiera tenido sabor a hazaña.
La oportunidad llegó en el epilogo después de una gran maniobra colectiva. Los Pumas movieron la pelota, encontraron espacios y quedaron a las puertas del ingoal, pero Matías Moroni perdió el control cuando se disponía a apoyar y la última ilusión se desvaneció a metros de la conquista.
La derrota dejó el resultado que menos quería el público de Liniers, pero también una certeza mucho más valiosa para el futuro. Los Pumas demostraron que pueden competir durante largos pasajes contra los bicampeones del mundo, que la defensa sigue siendo uno de sus principales argumentos y, sobre todo, que existe material para construir un equipo competitivo con vistas a Australia 2027.
Sudáfrica se llevó el triunfo porque su potencia y profundidad de plantel terminaron marcando la diferencia en el tramo decisivo. Argentina se quedó con la bronca de una oportunidad que estuvo al alcance de la mano, pero también con algo que puede resultar todavía más importante: la confirmación de que, aun ante los mejores, este grupo tiene respuestas, carácter y recambio para seguir creciendo.
Por Esteban Chamas / Especial CORDOBAXV
Créditos: socialdron.ia
Formaciones
Argentina: 15 Gerónimo Prisciantelli, 14 Rodrigo Isgró, 13 Lucio Cinti, 12 Faustino Sánchez Valarolo, 11 Ignacio Mendy, 10 Santiago Carreras, 9 Simón Benítez Cruz, 8 Joaquín Moro, 7 Benjamín Grondona, 6 Pablo Matera (c), 5 Tomás Lavanini, 4 Guido Petti, 3 Francisco Moreno, 2 Ignacio Ruiz, 1 Boris Wenger
Suplentes: 16 Leonel Oviedo, 17 Mayco Vivas, 18 Tomás Rapetti, 19 Efraín Elías, 20 Juan Penoucos, 21 Juan Martín Scelzo, 22 Agustín Moyano, 23 Matías Moroni
Tries:
Conv.:
Pen.:
Amonestados:
Springboks: 15 Aphelele Fassi, 14 Edwill van der Merwe, 13 Canan Moodie, 12 Andre Esterhuizen, 11 Ethan Hooker, 10 Sacha Feinberg-Mngomezulu, 9 Cobus Reinach, 8 Cameron Hanekom, 7 Elrigh Louw, 6 Siya Kolisi (c), 5 Lood de Jager, 4 Eben Etzebeth, 3 Thomas du Toit, 2 Johan Grobbelaar, 1 Boan Venter
Suplentes: 16 Jan-Hendrik Wessels, 17 Gerhard Steenekamp, 18 Zachary Porthen, 19 Ben-Jason Dixon, 20 Cobus Wiese, 21 Marco van Staden, 22 Morne van den Berg, 23 Handre Pollard
Tries:
Conv.:
Pen.:
Amonestados:
Estadio: Estadio José Amalfitani, Buenos Aires
Referee: Pierre Brousset (FFR)
Asistentes Referees: Luc Ramos (FFR), Craig Evans (WAL)
TMO: Ben Whitehouse (WRU)
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Crédito:







