Montpellier hizo valer su localía y, en un partido mucho más cerrado de lo esperado, superó a Dragons RFC por 18-12 para meterse en la final de la Challenge Cup. El equipo francés, liderado por Lenni Nouchi, irá en busca de su tercer título en el certamen, tras las consagraciones de 2016 y 2021.
Pese a partir como favorito, el conjunto local tuvo que trabajar más de la cuenta. Desde el arranque, Dragons mostró ambición y puso en aprietos a la defensa francesa, aunque sin lograr capitalizar sus primeras aproximaciones. Con el correr de los minutos, Montpellier comenzó a imponer condiciones a partir de su potencia física y dominio territorial, lo que le permitió abrir el marcador gracias a un penal de Vincent.
El primer quiebre llegó tras una acción individual de Duguid, que terminó en try luego de una revisión previa que había anulado una infracción a favor del local. Vincent sumó la conversión y estiró la diferencia a diez puntos. Sin embargo, la reacción galesa no tardó en llegar: un error bajo presión de Banks fue aprovechado por Dragons, que apoyó un try clave para mantenerse en partido. Así, el descanso encontró a Montpellier arriba por 13-5.
Un complemento cargado de tensión
En el segundo tiempo, Montpellier intentó acelerar el ritmo, pero se topó con una defensa galesa firme y ordenada. La falta de precisión y cierta merma en la intensidad del local le dieron aire a Dragons, que comenzó a ganar confianza y a sembrar dudas en el trámite.
El partido se volvió cada vez más friccionado, con varios cruces y una tarjeta amarilla para Abuladze que complicó momentáneamente al conjunto francés. Aun con un hombre menos, Montpellier supo resistir y golpear en el momento justo: tras una jugada desordenada, Miotti asistió a Bernadet, que encontró un espacio y apoyó un try determinante para estirar la ventaja a 18-5.
Final abierto hasta el último minuto
Lejos de rendirse, Dragons volvió a meterse en partido con un try de Owen, aprovechando el desgaste físico del rival y algunos espacios en defensa. Con el marcador 18-12, los minutos finales se jugaron con máxima tensión.
En la última acción, el conjunto galés tuvo una oportunidad dentro de campo rival, pero Montpellier se mantuvo firme en defensa y cerró el partido con autoridad para sellar su clasificación.
De esta manera, el equipo francés avanzó a la final, que se disputará en Bilbao el 22 de mayo, donde se medirá ante Ulster. Una victoria ajustada, pero merecida, en un duelo que terminó siendo mucho más parejo de lo previsto.







