La ARU organizó un partido entre los Wallabies y el equipo de los Barbarians locales que, la próxima semana, se iba a lelvar a cabo en Sidney. El objetivo del encuentro era que darle más posibilidades a los jugadores para que se mostraran y, tal vez, ser convocados a la Selección.
Pero sin embargo, el encuentro fue cancelado cuando la Asociación de Jugadores de Rugby Union (RUPA) reclamó que los jugadores participantes debían recibir una pago por sus servicios.
“La actitud de los jugadores fue: ‘si el partido se juega para obtener réditos comerciales, queremos recibir dinero”, declaró al periódico The Australian el presidente ejecutivo de la RUPA, Tony Dempsey.
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