El wing galés del Bristol Bears publicó una imagen de las lesiones que sufrió tras jugar ante Saracens por la Premiership inglesa y cuestionó el uso de superficies artificiales. Su reclamo volvió a poner en debate los riesgos de este tipo de terrenos de juego.
Louis Rees-Zammit alzó la voz contra el césped artificial. Tras disputar el encuentro entre Bristol Bears y Saracens, correspondiente a la tercera fecha de la Premiership, el internacional galés mostró en sus redes sociales las quemaduras que sufrió en la pierna derecha y reclamó que se deje de utilizar este tipo de superficie.
“¿Podemos dejar de jugar en estos campos de césped artificial? ¡Que alguien haga algo!”, escribió el jugador en una publicación de Instagram, acompañada por una imagen de las lesiones.
El encuentro se disputó el sábado en el StoneX Stadium, donde Bristol cayó por 30-7 frente a Saracens. Sin embargo, más allá del resultado, las consecuencias físicas que dejó el partido encendieron la preocupación del extremo galés, que cuestionó públicamente las condiciones del terreno de juego.
El reclamo de Rees-Zammit reabrió el debate sobre el uso de superficies artificiales en el rugby profesional y sus posibles consecuencias para los jugadores.
El galés conoce este tipo de terrenos, ya que durante su etapa en Gloucester también disputó partidos en Kingsholm, uno de los estadios de la Premiership que cuentan con césped artificial, junto con los de Newcastle y Saracens.

Las abrasiones y quemaduras provocadas por el contacto con estas superficies son una de las preocupaciones recurrentes entre los jugadores, en un deporte que exige un contacto físico constante y en el que las caídas y los tackles forman parte del juego.
¿Qué superficie prefieren los jugadores?
El debate también aparece reflejado en las preferencias de los propios protagonistas. Según una encuesta publicada recientemente por Midi Olympique, realizada entre 80 jugadores de la Pro D2 francesa, el 53% manifestó preferir los campos híbridos, mientras que el 31% se inclinó por el césped natural. Solo el 16% eligió el césped artificial.
“El césped artificial es mucho más duro para las articulaciones”, señaló Thomas Salles, jugador de Provence Rugby, al referirse a las diferencias entre las superficies.
La publicación de Rees-Zammit vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende el resultado de un partido: las condiciones de los campos de juego y su impacto en la salud y la seguridad de los rugbiers.







