El primer capítulo de la serie Rugby’s Greatest Rivalry dejó una fuerte autocrítica en Sudáfrica. Tras la derrota 33-16 ante los All Blacks en Ellis Park, Rassie Erasmus admitió que la estrategia de utilizar seis forwards y dos backs en el banco terminó jugando en contra de los Springboks.
La lesión de Kurt-Lee Arendse a los pocos minutos obligó a reorganizar toda la línea de backs y alteró los planes del entrenador: “Fue una mala planificación por mi parte”, reconoció Erasmus, quien además explicó que Andre Esterhuizen estaba pensado como un forwards de impacto y terminó debiendo jugar de centro.
El segundo tiempo fue determinante: Nueva Zelanda se impuso 21-3 y aprovechó mejor sus variantes. Para los Springboks, la derrota dejó una lección clara de cara al próximo test: hasta las estrategias que más resultados dieron pueden fallar cuando el partido exige respuestas diferentes.
Tras el partido, Erasmus negó que la derrota fuera una «catástrofe», afirmando que los Springboks ya habían estado en desventaja antes y siempre habían encontrado la manera de remontar. Esa perspectiva se mantuvo en el anuncio del equipo del lunes, aunque esta vez se incluyó información adicional. “Obviamente, es preocupante. Cuando digo que no es una catástrofe, es terrible. Es una mierda. No es agradable estar en esta situación. Prefiero jugar mal y ganar que jugar bien y perder. Durante bastantes minutos pensé que jugamos bien, pero perdimos. Eso es frustrante”, resumió el entrenador.







