La historia vuelve a repetirse: la mejor de todos los tiempos cuelga, otra vez, la camiseta negra. Tras haber salido del retiro para disputar la última Copa del Mundo, Portia Woodman-Wickliffe anunció su despedida definitiva del rugby internacional.
Su legado no admite discusión.
Figura central de las Black Ferns, fue campeona del mundo en Rugby World Cup 2017 y Rugby World Cup 2021, además de conquistar la Copa del Mundo de Seven en 2013 y 2018. A eso se suman medallas olímpicas (oro y plata) y preseas en los Juegos de la Commonwealth.
En seven o en XV, marcó una era: velocidad devastadora, potencia física y una capacidad única para detectar el try. Se despide como la máxima anotadora de tries en la historia de las Black Ferns en ambos formatos.
Uno de sus picos más altos llegó en la Copa del Mundo 2017, donde firmó un récord histórico: 13 tries en un solo torneo, incluyendo ocho en un partido frente a Hong Kong.
En lo individual, su dominio también fue reconocido:
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Jugadora de Seven del Año (2015)
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Jugadora del Año en XV (2017)
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Mejor jugadora de Seven de la década (2020)
El rugby, además, siempre estuvo en su ADN. Es hija del ex All Black Kawhena Woodman y sobrina de Fred Woodman, quien disputó la histórica serie ante los Springboks en 1981.
“Estoy profundamente agradecida por la oportunidad de representar a mi país…”, expresó en su despedida, dejando en claro que cierra el capítulo con emoción y orgullo.
Se va una leyenda. Pero su impacto ya es eterno.
RNZ








