El histórico entrenador de All Blacks, Steve Hansen, reabrió un debate sensible en el rugby neozelandés: la elegibilidad de jugadores que actúan en el exterior. Aunque durante años fue un firme defensor del sistema doméstico, el campeón del mundo en 2015 dejó entrever una postura más flexible, en un contexto donde los resultados recientes no han sido los esperados.
En declaraciones al podcast DSPN, Hansen reconoció que la discusión ya no puede plantearse en términos absolutos. “Es una pregunta muy difícil porque ahora mismo no estamos teniendo éxito. Sería fácil decir: ‘Vamos a elegirlos de todas partes’”, expresó.
Sin embargo, el exentrenador fue claro al remarcar la importancia de proteger la estructura local: “La razón por la que no debemos elegir a cualquiera es por nuestras competiciones. Necesitamos torneos fuertes en este país para mantener a la gente interesada en el rugby y seguir desarrollando nuestra identidad de juego”.
El debate se intensificó en los últimos años, especialmente desde que Springboks flexibilizaron su política en 2018, permitiendo convocar jugadores que militan fuera del país, una decisión que coincidió con su etapa más exitosa a nivel internacional.
Para Hansen, el eje sigue siendo el ADN del rugby neozelandés. “Si empiezas a elegir jugadores de todo el mundo, incluso jóvenes formados en otros sistemas, tienes que reinsertarlos y moldearlos según cómo queremos jugar. ¿Cuál es nuestro ADN?”, planteó.
En ese sentido, subrayó que las competencias domésticas no solo sostienen el nivel de juego, sino también el desarrollo de entrenadores y estructuras propias.
No obstante, dejó abierta la puerta a excepciones puntuales, especialmente en el caso de jugadores consagrados. “Podrías decir: ‘Brodie Retallick está jugando de maravilla, vamos a elegirlo’. Tiene más de 100 tests y ha construido un estándar”, explicó.
El riesgo, según Hansen, es el efecto colateral sobre las nuevas generaciones: “Si haces eso, ¿qué pasa con jugadores como Josh Lord o Sam Darry, que se han desarrollado y se han convertido en muy buenos All Blacks?”.
Así, mientras Nueva Zelanda busca recuperar protagonismo en la élite, la discusión sobre abrir —o no— sus fronteras rugbísticas sigue más vigente que nunca.







