Llegó desde Rosario a Italia con la idea de vivir una experiencia de rugby por unos meses. Casi 30 años después, Marcelo Segundo se convirtió en el único argentino en la historia del Calcio Storico Fiorentino, una tradición con más de cinco siglos de antigüedad que mezcla rugby, fútbol y combate en pleno corazón de Florencia.
Formado en Provincial y Duendes, desembarcó en la ciudad italiana en 1999 para jugar al rugby. Allí descubrió un deporte que los florentinos viven como una cuestión de identidad y pertenencia. Lo que comenzó como curiosidad terminó transformándose en una pasión que lo llevó a debutar en 2003 con los Azzurri y a convertirse en parte de una de las tradiciones deportivas más emblemáticas y exigentes del planeta.
“Muy peligroso para ser un juego, muy chico para ser una guerra”, resume Marcelo sobre el Calcio Storico, una competencia nacida en el siglo XVI donde 27 jugadores por equipo se enfrentan en una batalla física única.
Hoy, casado con una florentina y con dos hijas nacidas en la ciudad, Segundo representa un puente entre el rugby argentino y una tradición centenaria que sigue latiendo con fuerza en las calles de Florencia. Y aunque ya hizo historia, tiene un deseo pendiente: dejar de ser el único argentino en animarse a semejante aventura.







