Los All Blacks llegan con confianza al primer choque ante los Springboks, pero saben que enfrentarán una prueba de máxima exigencia. La gran incógnita pasa por Damian McKenzie, quien evoluciona favorablemente de su lesión en el tobillo.
El entrenador asistente Tana Umaga llevó tranquilidad y aseguró que el apertura está “progresando bien” y que, tras el entrenamiento del martes, todo indica que podría estar disponible para el partido.
“Hoy estuvo impecable. Cumplió con su cometido, así que todo apunta a que estará disponible este fin de semana”, señaló Umaga.
Si McKenzie juega, Nueva Zelanda mantendría buena parte de su estructura habitual en la línea de backs. Si no llega en condiciones, Dave Rennie deberá definir entre distintas alternativas, con Will Jordan y Beauden Barrett entre los nombres que aparecen como opciones.
Un desafío enorme
Los All Blacks llegan invictos en 2026 y con una campaña contundente en Sudáfrica, donde derrotaron a Stormers, Sharks y Bulls. Sin embargo, el sábado tendrán enfrente a los campeones del mundo, que también mantienen un gran presente.
Umaga sabe lo que espera: “Tenemos que estar preparados para cualquier cosa”, afirmó al referirse al juego de los Springboks.
El asistente neozelandés destacó especialmente el poderío de los forwards sudafricanos, pero también advirtió sobre la evolución de sus backs y su capacidad para encontrar espacios.
“Si te concentras en lo que viene al frente, buscan espacios por las bandas y a la espalda de la defensa”, explicó.
El primer capítulo de esta renovada rivalidad está cada vez más cerca. Los All Blacks confían en su momento, pero saben que ante Sudáfrica no habrá lugar para distracciones.
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