Eden Park no es un estadio más. Es el gran bastión de los All Blacks, donde Nueva Zelanda lleva 52 partidos invicta durante 32 años. Este sábado, Irlanda intentará derribar esa histórica fortaleza en un duelo que promete ser una verdadera prueba de fuego.
Los dirigidos por Andy Farrell llegan con dos triunfos en el Nations Championship, pero saben que necesitarán mucho más para hacer historia en Auckland.
El ex medio scrum Conor Murray, que sufrió dos duras derrotas allí, asegura que la clave estará en cuidar los «márgenes del 1%»: reducir errores, soportar la presión de un estadio repleto y aprovechar el poco tiempo que el equipo pasó en Nueva Zelanda para evitar el desgaste mental.
Porque en Eden Park, jugar bien no siempre alcanza. Irlanda ya lo comprobó en 2022, cuando cayó con contundencia antes de recuperarse y ganar una histórica serie. Ahora buscará el golpe más difícil de todos: terminar con una racha que parece imposible de romper.
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