El futuro de Joe Marchant volvió a convertirse en noticia. El ex centro de Inglaterra podría representar a Gales a partir de octubre, gracias a las reglas de elegibilidad de World Rugby, aunque también tiene la puerta abierta para regresar al seleccionado inglés.
Marchant, de 30 años, disputó su último partido con Inglaterra en la Copa del Mundo de Francia 2023, cuando enfrentó a Los Pumas en el encuentro por el tercer puesto. Poco después dejó los Harlequins para sumarse al Stade Français, una decisión que lo dejó fuera de las convocatorias inglesas mientras jugó en el rugby francés.
¿Por qué podría jugar para Gales?
El próximo 27 de octubre se cumplirán tres años desde su última participación internacional. Según el reglamento de World Rugby, un jugador puede cambiar de selección si pasa tres años sin disputar partidos internacionales y tiene vínculos familiares con otro país.
En el caso de Marchant, su ascendencia galesa le permitiría vestir la camiseta de Gales si así lo decide, convirtiéndose en una opción para el entrenador Steve Tandy de cara a la ventana internacional de noviembre.
Inglaterra también espera recuperarlo
Sin embargo, el cambio de selección no es el único camino. Marchant regresó al rugby inglés tras fichar por Sale Sharks, por lo que vuelve a estar disponible para ser convocado por Steve Borthwick.
El propio jugador ya dejó en claro cuál es su deseo: «Me encantaría volver a jugar para Inglaterra. Pero primero tengo que rendir al máximo con Sale Sharks».
Ahora será Borthwick quien decida si vuelve a incluirlo en el plantel para los compromisos internacionales de noviembre.
Un caso que genera debate
La posibilidad de que un jugador con 28 partidos con Inglaterra pueda representar a Gales volvió a abrir el debate sobre las reglas de elegibilidad de World Rugby.
Mientras algunos consideran que la normativa ofrece una segunda oportunidad a jugadores con raíces familiares en otros países, otros creen que desvirtúa el significado de representar a una selección nacional.
Por ahora, Joe Marchant tiene dos opciones sobre la mesa: regresar a Inglaterra o protagonizar uno de los cambios de camiseta más llamativos de los últimos años en el rugby internacional.







