La histórica demanda colectiva por las lesiones cerebrales en el rugby continúa sin una definición. El Tribunal Superior británico dejó en suspenso su decisión sobre el futuro de cientos de casos presentados por exjugadores de rugby union y rugby league.
El juez Jeremy David Cook anunció que analizará si los demandantes cumplieron con la entrega de la documentación médica requerida antes de resolver si algunas de las demandas deben ser desestimadas.
La acción judicial, iniciada en 2020, reúne a 337 exjugadores de rugby union y 153 de rugby league, quienes sostienen que los organismos rectores no implementaron las medidas necesarias para protegerlos de los efectos de los repetidos golpes en la cabeza.
Por su parte, World Rugby, la RFU, la WRU y la RFL rechazan las acusaciones y niegan haber incumplido su deber de cuidado hacia los jugadores.
La audiencia también estuvo marcada por un cambio en la representación legal de los demandantes, una situación que podría generar nuevas demoras en un proceso que ya lleva seis años.
Entre los exjugadores que participan de la demanda se encuentran figuras como Steve Thompson, Phil Vickery, Mark Regan, Ryan Jones, Gavin Henson y Alix Popham, todos ellos afectados por las consecuencias de las conmociones cerebrales sufridas durante sus carreras.







