La organización del Seis Naciones banca a Italia

El presidente ejecutivo del Seis Naciones, Ben Morel, continúa descartando el descenso del campeonato en la creencia de que el pésimo récord de Italia no amenaza su credibilidad.

Italia no ha podido ganar un partido en el torneo desde que derrotó a Escocia 22-19 en 2015 y nunca ha terminado por encima del cuarto lugar, un logro que consiguió por última vez hace nueve años.

Un viaje para enfrentarse con los favoritos Francia el 6 de febrero abre la última temporada para Italia y recibe a otro fuerte contendiente al título, Inglaterra, siete días después, lo que apunta a una mayor miseria en el Seis Naciones. Georgia es la más fuerte entre las naciones en desarrollo que presionan para unirse a la mesa chica principal de Europa, mientras que Sudáfrica está permanentemente vinculada con un cambio de hemisferios lejos del Rugby Championship.

Morel es cauteloso acerca de realizar cambios en el formato y, cuando se le preguntó sobre la promoción y el descenso, respondió: “No está en la agenda actual, pero entendemos que debe haber un camino para que las naciones emergentes ingresen al rugby de élite”.

“Los resultados italianos probablemente no hayan sido, ante todo, del agrado del propio equipo azzurro y de la federación italiana. Al mismo tiempo, tienen talento joven y se desempeñan bien en los menores de 20 años con regularidad”.

“Sus luchas están bien identificadas y están poniendo muchos recursos detrás de sus estructuras. Este es el año en que tienen tres partidos en condición de visitante, por lo que debemos estar atentos. Pero tienen un equipo joven y emocionante y saben lo que deben hacer, por lo que cuentan con todo nuestro apoyo. No creo que haya una cuestión de credibilidad”.

En lugar de ser admitido en el Seis Naciones, Morel cree que los países emergentes de rugby estarían mejor atendidos a través de encuentros significativos en las ventanas de Julio y Noviembre que actualmente están llenas de giras y amistosos. Las discusiones sobre el formato del nuevo calendario global que se implementará después de la Copa del Mundo de 2023 está en curso, pero Morel agregó que los planes deben finalizarse para el próximo verano europeo para que eso se convierta en una realidad.

“Con el fin de dar un camino más fuerte a las naciones emergentes, sean quienes sean, creo que podría haber algunas adaptaciones a las ventanas de julio y noviembre de manera más rápida que podrían dar partidos más competitivos a esas uniones”, dijo.

“Esos partidos estarían debidamente programados y se llevarían a cabo de manera regular y les darían la experiencia que necesitan para llegar a ese nivel. Creemos que podemos mejorar la narrativa deportiva y darle a cada test un significado que culmine en una especie de fin de semana final con encuentros de norte contra sur”.

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