Nueva Zelanda dio el golpe en Johannesburgo, venció a Sudáfrica por 33-16 y quedó al frente de la serie Rugby’s Greatest Rivalry. Sin embargo, tras la contundente derrota, Rassie Erasmus rápidamente comenzó a jugar su propio partido y trasladó la presión a los All Blacks de cara al segundo test, que se disputará en Ciudad del Cabo.
El entrenador sudafricano reconoció que la derrota obliga a los Springboks a ganar los tres encuentros restantes si quieren quedarse con la serie y el trofeo en juego.
“Ahora estamos en una posición en la que, si queremos ganar la serie, tenemos que ganar tres partidos seguidos. Así que, sin duda, esto los coloca en una muy buena posición, que se merecen plenamente. Tenemos que ir a Ciudad del Cabo e intentar ganar allí. Si lo conseguimos, la eliminatoria estará igualada, pero aún tenemos que ganar tres partidos seguidos”, explicó Erasmus en conferencia de prensa.
Lejos de dramatizar el resultado, el head coach sudafricano aprovechó la victoria neozelandesa para poner a los All Blacks bajo los reflectores.
“Nos dio una paliza un equipo que ahora es el número uno del mundo; será agradable afrontar el próximo partido como los menos favoritos”, lanzó Erasmus, entre la ironía y el tradicional juego psicológico que suele acompañar a los grandes enfrentamientos entre ambos seleccionados.
Para Sudáfrica, la derrota no representa una situación desconocida. Erasmus recordó que los Springboks ya atravesaron escenarios similares y lograron sobreponerse, incluso en grandes competencias.
“Perdimos el primer Test contra los British & Irish Lions en 2021 y todo el mundo dijo que fue una catástrofe. Perdimos el primer partido de la fase de grupos contra Nueva Zelanda en la Copa del Mundo en 2019 y todo el mundo dijo que fue catastrófico, así que hemos estado en muchas situaciones catastróficas”, señaló.
El mensaje es claro: los Springboks quedaron contra las cuerdas, pero todavía tienen margen para reaccionar. Y mientras Nueva Zelanda disfruta de haber tomado la delantera, Erasmus ya empezó a mover las piezas de cara al próximo capítulo de una rivalidad que promete volver a estar al límite.







