Sam Whitelock: “Dejo mí familia para sumarme a otra”

Sam Whitelock reconoce que es una especie de prueba de choque mientras se embarca en un audaz plan para reunirse con los All Blacks en lo que será la última presentación ante los Springboks en el Rugby Championship.

El capitán de los All Blacks de 2021, que recientemente dio la bienvenida al mundo a la bebé Penélope, ha revelado su misión de “dejar una familia y reunirse con otra”, lo que lo verá intentar pasar directamente a una semana del test contra el mejor equipo del planeta después de estar quince días afilando las herramientas metafóricas en una habitación de hotel de Queensland.

Sí, el segunda línea de 127 caps con los All Blacks y dos veces ganador de la Copa del Mundo, sabe que será todo un tema su llegada a suelo australiano mientras se despide de su esposa y ahora sus tres hijos el viernes para dar un gran paso hacia lo desconocido. ¿Puedes prepararte para enfrentarte al equipo de rugby número uno del mundo después de dos semanas atrapado en una habitación de hotel, tratando de mantenerte en forma dentro de los límites de cuatro paredes y solo unos pocos metros cuadrados de alfombra?

Whitelock, uno de los tres futuros padres que se perdieron el viaje a Australia, no sabe si se puede hacer, o incluso si se le dará la oportunidad de hacerlo realidad, pero dice que lo hará lo mejor que pueda mientras adopta una mentalidad de un boxeador para el desafío y se prepara para salir al cuadrilátero.

Este es el plan de Whitelock: el viernes por la tarde volará desde Christchurch hacia Auckland; a la mañana siguiente abordará un vuelo a Brisbane que lo llevará a dos semanas de “cuarentena dura”. Saldrá de eso el día del test número 100 entre los All Blacks y los Springboks en Townsville (25 de septiembre) y luego tendrá siete días para prepararse, si es necesario, para la final contra los mismos oponentes en Gold Coast.

“Será bastante difícil dejar a la familia y también en esas dos semanas en las que tengo que entrenar en una pequeña habitación de hotel”, dijo Whitelock. “El entrenador (Nic Gill) está muy contento, me ha estado motivando durante las últimas dos semanas, por lo que lograr el equilibrio entre la familia y el entrenamiento ha sido difícil. Pero volverá a ser un desafío cuando entre en MIQ (las siglas se refieren al aislamiento y cuarenta gestionados)”.

“Probablemente sea una prueba piloto hasta cierto punto… en realidad no sabré hasta que salga de la habitación si puedo estar listo para jugar un test al final de esa semana. Pero lo sabré cuando termine un par de días de entrenamiento”.

“Lo he visto como lo hace un boxeador. Esos tipos no corren demasiado lejos, están en un ring pequeño, pero pueden estar realmente en forma cuando salen al ring. Así que tengo el objetivo de llegar lo más cerca del 100 por ciento, que es lo que tengo que hacer para estar disponible para la selección”.

Whitelock y su esposa Hannah dieron la bienvenida al mundo a la bebé Penélope el 29 de agosto, para unirse a Fred, de 4 años, e Iris, de 2, en su familia. Fue, confirmó el forwards, un momento especial que bien valió el sacrificio de perderse el partido de los All Balcks frente a Australia.

“Fue increíble ver a mi esposa y lo que pasaron durante el parto… definitivamente vale la pena”, dijo. “La forma en que se desarrolló fue diferente a las dos primeras. Cuando llegué al hospital con Hannah no pude irme. Estuve allí por mucho tiempo. Cuando tuvimos a Fred, creo que tuve que ir a jugar contra Highlanders un día después y con Iris me fui a Sudáfrica bastante rápido”.

“Así que fue realmente agradable tener un par de días con Hannah y Penelope en el hospital y estar cerca de ellas, y no preocuparse por el entrenamiento, no preocuparse por los otros dos que estaban sanos y salvos con los vecinos”.

Ahora Whitelock admite que será difícil despedirse tan pronto de su nueva familia ampliada y no volver a verlos hasta diciembre, pero adopta una perspectiva saludable en torno a esa perspectiva.

“Si miras hacia atrás a través de la historia de los All Blacks y otros equipos deportivos, algunas personas subieron a un bote y no llegaron a casa [durante mucho tiempo]. Les entregaron un niño de seis meses y les dijeron: ‘Oye, esta es tu hija o hijo’. Los tiempos han cambiado, pero se siente un poco así en este momento. Pero tengo que hacer mi trabajo y es como dejar una familia para reunirse con otra. Es algo con lo que mucha gente está lidiando”.

A Whitelock se le preguntó por qué. ¿Por qué someterse a un régimen brutal antes y durante el MIQ, solo por la remota posibilidad de que pudiera jugar un solo test contra los Boks?

“Cualquiera que me conozca lo sabe … no voy a decir que soy terco, voy a decirlo yo. Soy terco”, dijo el jugador de 32 años que es el tercero con más partidos internacionales con los All Blacks de todos los tiempos. “Lo bueno de estos problemas con Covid y las cuarentenas es que están sucediendo cosas bastante sorprendentes con las personas que salen del MIQ en un lugar realmente bueno mental y físicamente”.

“Otra cosa que me pregunté fue si fuera un chico de 19 años, ¿lo haría? Al instante dices que sí. Cada test match es tan especial que nunca querrás dejar la posibilidad de jugarlo”.

Y en este momento solo hay un test en la que Whitelock tiene la mira. Los Springboks.

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