El ex capitán de Georgia national rugby union team, Merab Sharikadze, habló públicamente por primera vez después de recibir una sanción de 11 años en el marco del escándalo de dopaje que involucra al rugby georgiano y que actualmente también es investigado por la World Anti-Doping Agency y World Rugby.
En una entrevista concedida al Daily Mail, el centro de 32 años aseguró que su vida “quedó destruida” tras la denominada “Operación Obsidiana”, investigación que derivó en sanciones para seis jugadores y la médica del seleccionado de Georgia.
Sharikadze admitió haber participado en el intercambio de muestras de orina en tres ocasiones para ayudar a compañeros de equipo que buscaban evitar sanciones por consumo de cannabis, aunque sostuvo que nunca obtuvo beneficios personales ni utilizó sustancias para mejorar el rendimiento.
“Fue una estupidez, pero pensé que debía ayudar a mis amigos”, explicó el exback georgiano, quien además aseguró que uno de los involucrados colaboró con las autoridades para evitar castigos y “apuñaló por la espalda” al resto del grupo.
El ex capitán también reveló el fuerte impacto personal que tuvo el caso en su entorno familiar: “Mi madre murió por esta situación”, afirmó, contando incluso que encontraron una nota escrita por ella pidiéndole a Dios que pudiera volver a jugar para Georgia como capitán.
La investigación impulsada por la AMA y World Rugby detectó irregularidades en controles antidopaje realizados al seleccionado georgiano, donde presuntamente se intercambiaban muestras para ocultar consumo de drogas recreativas. Además, la médica del plantel recibió una suspensión de nueve años tras comprobarse que alertaba a los jugadores sobre controles inminentes mediante un chat grupal.
El presidente de la AMA, Witold Bańka, advirtió que el caso podría generar nuevas consecuencias para el deporte georgiano en general.
“Lo que ocurrió en el rugby georgiano es indignante y tendrá repercusiones tanto en el deporte como en el gobierno de Georgia”, señaló el dirigente.







