La franquicia Moana Pasifika confirmó que se disolverá al finalizar la temporada 2026 del Super Rugby Pacific, poniendo fin a un proyecto que había comenzado en 2022 con el objetivo de representar y desarrollar el talento del Pacífico.
La decisión, calificada como “desgarradora” por la dirigencia, responde a una combinación de dificultades financieras, operativas y estratégicas que hicieron inviable la continuidad del equipo en la competencia. “A pesar de la dedicación de jugadores, staff y aficionados, ya no es viable continuar con la franquicia a este nivel”, señaló la institución en un comunicado.
La presidenta Kiki Maoate reconoció que se trató de “una de las decisiones más difíciles” y destacó el impacto logrado en el desarrollo de jugadores y programas comunitarios en la región.
En lo deportivo, el equipo dirigido por Tana Umaga atraviesa una temporada compleja y se ubica en el último puesto de la tabla, con escasas chances de clasificar a los playoffs. A lo largo de su breve historia, Moana arrastró problemas de competitividad y nunca logró consolidar una base sólida, tanto en resultados como en estructura.
Entre los factores que condicionaron su sostenibilidad aparecen la falta de una localía estable, la baja asistencia a los estadios y la dependencia de apoyos financieros externos, que con el tiempo se redujeron. Incluso el impulso generado en 2024 con la llegada de Ardie Savea no alcanzó para revertir el escenario.
Desde New Zealand Rugby manifestaron su pesar por la situación y no descartaron la posibilidad de explorar alternativas que permitan sostener en el futuro una estructura vinculada al rugby del Pacífico dentro del torneo.
La salida de Moana Pasifika implicará una nueva reconfiguración del Super Rugby, que pasará a contar con diez equipos desde 2027, en otro movimiento de ajuste tras la baja de Melbourne Rebels en 2024.
stuff.co.nz






