El cierre de Moana Pasifika marca mucho más que la salida de una franquicia del Super Rugby Pacific: representa el fin de un proyecto identitario que había logrado algo poco habitual en el alto rendimiento, inspirar incluso a una superestrella como Ardie Savea.
La decisión, basada en “realidades financieras, operativas y estratégicas”, pone fin a cinco años de una iniciativa que buscaba potenciar el talento del Pacífico y darle visibilidad en la élite.
Uno de los que mejor resumió el golpe fue Aaron Mauger, ex entrenador del equipo, quien calificó la noticia como “devastadora” y puso como ejemplo lo que el programa generó en Savea.
El tercera línea de los All Blacks, que llegó desde Hurricanes, tuvo una de sus mejores temporadas: jugó 12 partidos, fue elegido mejor jugador del torneo y estuvo cerca de meter al equipo en playoffs por primera vez.
Pero más allá del rendimiento, su impacto fue simbólico.
“Moana Pasifika no solo inspiraba a jóvenes del Pacífico en todo el mundo, también inspiró a Ardie a llevar su juego al siguiente nivel”, explicó Mauger.
Un proyecto que trascendía el rugby
El caso de Savea reflejó la esencia del equipo: un sentido de pertenencia que elevaba el compromiso individual y colectivo. Jugadores como Miracle Faiilagi también evidenciaron ese crecimiento dentro de un entorno con fuerte identidad cultural.
Sin embargo, la temporada actual, sin su figura (de licencia en Japón con Kobe Kobelco Steelers), expuso las dificultades: apenas una victoria y último lugar en la tabla.
La desaparición de Moana Pasifika reducirá el torneo a 10 equipos y reabre un debate profundo sobre el desarrollo del rugby en la región.
Críticas y preocupación en el ambiente
El comentarista y dirigente Ken Laban fue tajante: calificó la situación como una “tragedia para el deporte” y cuestionó el discurso de crecimiento del rugby.
“Todos hablan de expandir el juego, pero eliminar equipos no va en esa dirección”, señaló.
Además, remarcó el impacto social: alrededor de 60 personas entre jugadores y staff quedaron en una situación incierta.
Por su parte, Ofisa Tonu’u destacó el valor cultural del equipo: “Representaba mucho más que rugby: herencia, familia y comunidad”.
¿Y ahora qué pasa con Savea?
Con este escenario, Ardie Savea deberá definir su futuro en el Super Rugby cuando regrese de Japón pensando en la Rugby World Cup 2027.
Pero su paso por Moana Pasifika deja una huella clara: incluso en la élite, el sentido de pertenencia puede ser el mayor motor de rendimiento.
stuff.co.nz







