La lucha contra el dopaje sacude al rugby georgiano. World Rugby confirmó sanciones que superan los 35 años combinados de suspensión para seis exjugadores de Georgia y una integrante del cuerpo médico de los Lelos, tras una de las investigaciones antidopaje más extensas realizadas en este deporte.
La investigación conjunta entre World Rugby y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) comenzó luego de detectarse irregularidades en muestras de orina en la previa de la Copa del Mundo de Rugby 2023. A partir de allí, se descubrió un “plan orquestado” que involucraba sustitución de muestras y uso de drogas recreativas.
El caso más resonante es el de Merab Sharikadze. El excapitán de Georgia, con 104 tests internacionales y actualmente vinculado a las artes marciales mixtas, recibió una sanción de 11 años de inhabilitación.
También fueron castigados el hooker Giorgi Chkoidze, suspendido por seis años; Lasha Khmaladze, Otar Lashkhi y Miriani Modebadze, quienes recibieron sanciones de tres años cada uno; mientras que Lasha Lomidze fue suspendido por nueve meses.
Además, la médica del seleccionado, Nutsa Shamatava, fue castigada con nueve años de inhabilitación luego de comprobarse que recibió avisos anticipados sobre controles antidopaje y compartió esa información con los jugadores.
Por otra parte, World Rugby presentó cargos por mala conducta contra la Georgian Rugby Union, que recibió una sanción económica y deberá implementar medidas correctivas internas.
El CEO de World Rugby, Alan Gilpin, destacó la magnitud del caso: “Nuestra exhaustiva investigación de cuatro años ayudó a identificar la manipulación del proceso de control antidopaje y envía un mensaje claro de que World Rugby se toma muy en serio todos los asuntos relacionados con el deporte limpio”.







